Dicen que el mundo es redondo.
Que no importa el camino que tomemos, en algún punto volveremos a coincidir.
No es que no lo crea, quizá a veces sucede, y no siempre lo podemos ver.
Estoy segura que un adiós es el acto de amor más puro, cuándo ya se dio todo y no hay más por hacer.
Al final, es mejor marcharnos y dejar un buen recuerdo a quedarnos y terminar siendo nada.
Hoy, le pido al cielo que te vaya bien.
Yo sé que lo estaré, te estoy dejando ir tranquila.
Que mañana el corazón ya no duela tanto.
Que tu nombre no suene a herida.
Que nuestra historia se convierta en una lección bien aprendida.
Por sí nos volvemos a encontrar, o por si no, fue un placer prestarnos un ratito de nuestra vida.
